Memorias de un ex-autónomo

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De repente, un día decides que quieres dedicarte a hacer algo que te gusta sin depender de un contrato de empleado. Buscas un asesor (o te conviertes en él), te informas sobre lo que necesitas para llevar a cabo esa idea que ha rondado por tu cabeza, sigues las instrucciones indicadas y ya está. Ya eres autónomo.

Este es un artículo de opinión que tiene muy poco que ver con el desarrollo web, así que pido disculpas antes que nada.

Cómo ser Autónomo Freelance

La cruda realidad

Ser autónomo significa muchas cosas.

En primer lugar, significa que trabajas para tí. Es decir, todo el tiempo que dediques a tu trabajo es tiempo que estás empleando para tu propio beneficio. Las horas extras ya no existen (¿han existido alguna vez?) y no van dedicadas a enriquecer a nadie más que a tí. También significa que tienes libertad para trabajar cuando quieras, ya que no tienes que seguir un horario marcado y de ese modo es mucho más cómodo para tí.

Por otro lado, también significa que tienes que empezar a buscar gente que te contrate ya que, a no ser que seas un rockstar, los clientes no te van a llover del cielo.

Después te toca lidiar personalmente con ellos, cosa que seguramente no habías hecho nunca ya que no habías tenido necesidad de hacerlo. Y mientras, van acumulándose unos impuestos que debes pagar religiosamente a nuestra gran amiga, sí, esa que tú y yo conocemos.

Que tus clientes no paguen no ayuda para nada, claro está, y además no estamos demasiado protegidos respecto a este tipo de impagos a no ser que cobres una cantidad lo suficientemente grande como para que te valga la pena acarrear con los costes de denunciarlos. Tampoco es agradable tratar con clientes que no entienden el medio en el que trabajamos, cosa que nos trae más de un dolor de cabeza en muchas ocasiones.

Supongo que has escuchado muchas veces esta historia.

Tienes que ganar más dinero

En mi propia experiencia me he encontrado con diversas situaciones que han condicionado mi situación laboral actual, pero la principal y más fundamental es el dinero.

El alquiler, la manutención, tus impuestos… a final de mes tienes muchos gastos que tienes que poder asumir para continuar adelante con tu tarea. Te puede funcionar o no dependiendo de las circunstancias, pero ese no es el tema.

No sé tú, pero yo estaba (y estoy) todo el día pensando en cosas que podría hacer para ganar más dinero. Porque sí, porque al final es de lo que se trata esto. De ganar dinero.

Me gustaría decir que tengo una libreta en la que voy apuntando todas las cosas que podría hacer para conseguir mi objetivo, pero aunque esa libreta existe, no suelo apuntar muchas ideas en ella. Suelen quedarse en mi cabeza y a menudo suelo olvidarlas o descartarlas porque decido que no me van a reportar ningún beneficio ya que simplemente no le van a interesar a nadie.

Son ideas que, al fin y al cabo, se necesita tiempo para desarrollarlas. Pero ¿cómo hacerlo si tienes que dedicarte a trabajar? A no ser que heredes una buena cantidad de dinero o que dispongas de un alma caritativa que te preste lo necesario para realizarlo, lo tienes muy difícil.

¿Y si me voy a trabajar fuera?

La cosa no va bien y piensas en alternativas que puedan solucionarte la papeleta. ¿Y si emigro? En los tiempos que corren se ha hablado largo y tendido sobre esto y mi conclusión es que aunque para muchos es una opción, es muy posible que la realidad sea muy distinta para muchos otros.

Es una idea muy bonita el ir a otro país en el que crecer como persona, conocer a otra gente, aprender un idioma, ir a un país en el que se valore tu trabajo tal como debería, pero lo más seguro es que acabes trabajando por dos duros en un trabajo que no te gusta. De tí depende esta decisión.

Lo que sí que podemos sacar en claro de esto último es que en esta profesión (al igual que en muchas otras) lo más importante es no dejar de aprender nunca. Cuanto más mejores profesionalmente, mejor y más eficaz será la aplicación de tus conocimientos a tu trabajo, cosa que puede traerte la aparición de nuevas posibilidades laborales.

Sé un inconformista. Si estás cómodo con ese lenguaje de programación, cámbialo por otra que suponga un reto para tí, si crees que tu forma de maquetar es perfecta, busca nuevas técnicas que sean más semánticas y óptimas, si crees que lo sabes todo sobre experiencia de usuario, es que no sabes como se comporta un usuario.

Fin

La vida como autónomo no es fácil (lo dice uno que dejó de serlo), pero todo consiste en encontrar una fórmula que te funcione y que te permita ganarte la vida de la forma que te gusta. Lo más seguro es que tengas meses buenos y meses malos, pero lo que sí que tengo claro es que ser freelance (mucho más cool llamarlo así, dónde vamos a parar) cambia tu filosofía de trabajo y tu visión de la vida radicalmente.

Empecé a tocar ordenadores a mediados de los 90 embelesado por el auge de la era multimedia y las posibilidades que ofrecían aquellos cacharros ahora antediluvianos. Con el boom de internet empecé a interesarme por la confección de webs y me centré en aprender HTML y CSS cuando mis necesidades creativas me pedían tener algún tipo de presencia en la red y tras crear un blog con Wordpress, empezó lo que ahora es mi profesión.

Comentarios arrow 2 Comentarios
  1. En general la descripción que haces es bastantee aproximada al autónomo, da igual si eres un diseñador web o un vendedor de regalos para empresa, porque se trata de eso, de que los gastos vienen periódica y religiosamente, mientras que los ingresos no están asegurados y, lo que es peor, no se sabe cuando se cobrarán, si es que llegan a cobrarse… Así caen muchas pymes y autónomos, por no tener crédito o por la morosidad (normalmente de otras empresa más grandes).
    Buen artículo, muy descriptivo.

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